Actividades para Desarrollar la Empatía en Niños

  • Coneduka
  • 26 mar. 2018
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El progreso siempre está ligado a la resolución de problemas que nos hemos ido encontrando a lo largo de la historia de la humanidad. Este punto de inflexión llega gracias al estudio y/o sentimiento de meternos en la piel de los demás, debido a la propia experiencia. De ahí, nace la necesidad de conocer cómo desarrollar la empatía para poder entender mejor a los demás.

Sin embargo, no es un elemento que solo encontramos ya en la edad adulta, ya desde la más tierna infancia la empatía, se ha de desarrollar y estimular, sobre todo para que los niños y niñas entiendan y comprenda mejor su entorno y, también, a las personas que les rodea.

En Coneduka, como fieles defensores del desarrollo emocional de nuestros más pequeños, vamos a abordar la empatía en los niños, cómo desarrollarla correctamente, qué actividades son las mejores o cómo trabajarla.

¿Cómo desarrollar la empatía en los niños?

Esta capacidad se encuentra vigente en todos los seres humanos, ya que forma parte de la inteligencia emocional de cada uno de nosotros.

“Ponerse los zapatos de otro”, “meterse en la piel de la otra persona” ...

Son expresiones que hemos lanzado la mayoría de nosotros, por lo que demandar la empatía es, sin duda alguna, un acto intrínseco del ser humano, cuando queremos que otras personas nos entiendan.

Pero esto no quiere decir que todos tengamos la capacidad de entender o comprender las situaciones del otro, por lo que, para poder saber cómo desarrollar la empatía, hacen falta actividades en todas las etapas de la vida, ya que desgraciadamente es una cualidad que aún no se contempla en la educación formal, pero sí en la doméstica, siempre que las partes educadoras la hayan desarrollado y por consiguiente, practicado.

Muchos de los problemas de la sociedad actual vienen provocados por la falta de esta capacidad, ya que su ausencia genera en la mayoría de los casos, faltas de entendimiento, que acaban fracturando relaciones y estableciendo unas conductas cargadas de prejuicios y rechazo.

Creo que no nos equivocamos al afirmar, que la apatía es un rasgo cada vez más presente en las nuevas generaciones.

Esto es causado, entre otras cosas, por no realizar ejercicios de empatía, desde edades en las que, la integración de conductas emocionales se da con mucha facilidad.

Trabajar la empatía en niños

Que el niño comience a tomar consciencia de que las personas que le rodean también sienten y también les afecta el medio, igual que a él o ella, a través de premisas y ejercicios, son ejemplos claros de cómo desarrollar la empatía.

Es muy importante generar estructuras de comprensión emocional, ya que son las bases de una correcta convivencia con la sociedad y las posibles y futuras relaciones que una persona a lo largo de su vida va a establecer.

Por lo tanto, entender cómo desarrollar la empatía, es la capacidad de comprender el entorno emocional que envuelve a otras personas, dotándolos de mayor plasticidad de la que tenemos, que ya de por sí es grande.

La empatía es la amplificación de la mente: la prepara y la convierte en un órgano emocional capaz de amoldarse y adaptarse a situaciones adversas con las que nos vamos a encontrar.

Esto último, a los que están familiarizados con el desarrollo psicológico y la educación, les sonará profundamente; sí, estamos hablando de la resiliencia, una ventaja que nos ayuda a crear ejercicios de cómo desarrollar la empatía.

Esa capacidad de superar obstáculos y adversidades que la vida nos pone delante; ser resiliente es una conducta clave que nos indica cómo desarrollar la empatía en casos complicados que nos ocurren.

La Inteligencia Emocional en niños

Es evidente, estamos hablando de esta cualidad, a medida que profundizamos en estas características.

Por eso es necesario crear actividades que desarrollen la empatía en niños, porque desde edades tan precoces, la capacidad para interiorizar factores emocionales es mucho mayor que cuando tenemos unas estructuras ya integradas, que funcionan como un todo, a la hora de procesar sentimientos que emergen directamente por las interacciones del medio.

Al margen del carácter ordinario que tiene nuestra inteligencia emocional desde el nacimiento, existen variaciones en algunos niños y niñas, en los que estas capacidades se ven aumentadas o mermadas que nos hacen pensar cómo desarrollar la empatíaen casos aislados.

Un ejemplo claro, son todos los trastornos de conducta, que dificultan a nivel cognitivo el proceso de aceptación de las emociones de otros individuos.

Existen muchos casos en los que la inteligencia emocional no evoluciona cómo debiera y las estructuras de percepción de emociones externas en el medio no se integran adecuadamente; dando lugar a episodios de ansiedad, violencia, dispersión, apatía, impotencia. Esto nos lleva directamente a preguntarnos maneras de cómo desarrollar la empatía.

En otro lugar están los trastornos cognitivos, en los cuales, el cerebro no es capaz de identificar sentimientos propios ni ajenos.

Esto hace que trabajar la empatía sea una tarea muy compleja, pero que a pesar de que, en muchos casos, la aparición de ésta sea imposible, si es cierto que, cómo comentábamos antes, el ser humano está dotado de una plasticidad única que puede hacer posible que estas personas puedan identificar emociones de manera lógica y eficiente a través del reconocimiento facial y gestual.

Y en el otro lado de la balanza, encontramos a los niños y niñas superdotados.

Muchos de ellos nacen con un desarrollo precoz de la empatía y la capacidad de identificar y gestionar conductas emocionales ajenas a ellos.

Esto quiere decir que la inteligencia emocional de éstos es mayor y su correcto uso puede suponer una herramienta primordial para aportar progreso y ayuda eficiente a la sociedad.

Afortunadamente, cada vez hay más información y estudios de cómo desarrollar la empatíadesde edades tempranas. Y sobre todo apoyados por currículos educativos.

Por lo que cada vez esta técnicas o estos métodos están más presentes en el “modus operandis” de muchos profesores.

La consciencia emocional en el aula refuerza y mejora la salud de la competitividad educativa y el trabajo en equipo.

¿Qué quiere decir esto?

Sencillo: los ejercicios y dinámicas de grupos para estimular la empatía, proporcionan herramientas y estructuras de relaciones sociales entre los niños.

La gestión del trabajo en grupo puede ayudarnos a vislumbrar líderes, trabajadores eficientes, colaboradores, individualistas, genios…

Un abanico de posibilidades muy grande, que nos proporciona información y al mismo tiempo desarrolla actitudes subyacentes en los niños y niñas.

Ésta es una de las muchas razones por las que hay que ejercitar la empatía desde edades tempranas, ya que nos ayuda a saber qué temas trabajar con los niños para crear un correcto desarrollo de la consciencia emocional.

Actividades para desarrollar la empatía en niños

Durante la etapa escolar, son muchos los centros que están optando por la integración paulatina de ejercicios de empatía y temas para trabajar con niños la inteligencia emocional.

Por normal general el estilo de este tipo de actividades está estrechamente ligado a “Role playing” o juegos de rol.

El Rol 

Al conocer cómo desarrollar la empatía, se puede utilizar esta metodología que ayuda directamente a estimular una gran cantidad de aptitudes en los niños como pueden ser: la memoria, los valores, la integración y entendimiento de contenidos o lo que venimos hablando: la inteligencia emocional.

El rol es un método que nos enseña cómo desarrollar la empatía en niños/as y no es de otra forma que creando experiencias.

Someterse a diversas situaciones ficticias, provoca un cisma dentro de la concepción que tiene el alumno/a de la realidad. Estableciendo así, nuevos significados y nuevas asociaciones emocionales.

Un ejemplo de lo que estamos hablando está en las siguientes actividades que trabajan la empatía:

Ponte mi abrigo

En esta dinámica de grupo para potenciar la empatía, cada niño escogerá un abrigo de otro compañero.

Una vez todo el grupo tenga las prendas intercambiadas, comenzará el ejercicio que se basará en hacer una mirada introspectiva del sentir que tiene cada niño/a en la ropa del otro/a.

En este ejercicio se trabaja la empatía como eje principal en el que gira la dinámica, ya que permite establecer una conexión emocional entre los compañeros, pudieron llegar a resolver conflictos, situaciones de desigualdad y sobre todo tomar una base de conciencia respecto al otro.

Si conoces cómo desarrollar la empatía, ponte en mi abrigo es juego ideal para realizar en estaciones de frío.

 

En mis zapatos

Las bases de este juego para la empatía son muy similares al anterior, ya que, en vez de ser abrigos, en este caso serían intercambiar zapatos, con la intención de hacer sentir cómo camina el otro.

Es un claro ejemplo de tratar de meterse en la piel, en el día a día del compañero y acercarse a lo que comentábamos previamente: a la igualdad, a la resolución de conflicto, a la conciencia de la desigualdad.

 

Una caja de problemas-La caja de Pandora

En esta actividad, el hecho que nos ayudará a cómo desarrollar la empatía, será la propia reacción e interiorización de los problemas que lean los alumnos/as.

Las bases de esta dinámica están en hacer una reflexión sobre las situaciones que hayan vivido y que les haya causado malestar.

Pueden haberse experimentado en el colegio, si se quiere resolver conflictos escolares o bien en casa, para indagar en las sensaciones que está profundizando y causando que no haya un correcto desarrollo de la inteligencia emocional.

Una vez apuntadas las experiencias o problemas, éstos se meterán en una caja para posteriormente, ser extraídos al azar por cada uno de los niños/as, que lo leerán en voz alta.

Si no sabes cómo desarrollar la empatía, este ejercicio es ideal, ya que es un integrador y una herramienta óptima, para interiorizar sensaciones ajenas.

El objetivo final es el sentir ajeno como algo propio, como algo que nos puede llegar a ocurrir y por consiguiente; sentirlo como si fuera nuestro.

 Conclusión: trabajar la empatía para formar mejores personas

La sociedad actual comienza a experimentar altos niveles de déficit de esta cualidad. Cada día estamos tan inmersos en nuestros proyectos y nuestros deseos que estamos comenzando a tener una falta muy grande de sentido común, de pensar en los demás, de comprender las situaciones ajenas.

Nos preocupamos por reconocernos, por querernos, por estar a la altura de los demás, nos desviamos de las relaciones sociales, no queremos solucionar o ayudar a solucionar problemas.

Todos estos comportamientos son información que absorben los niños y niñas directamente de sus padres, profesores o familiares; no tenemos ni idea de cómo desarrollar la empatía, porque nosotros hemos dejado de desarrollarla para nosotros mismos. No tenemos ni valor ni ganas de afrontar este área.

Pero desde la educación, podemos decir que aún no es tarde, que los progresos en los estudios educativos están siendo dirigidos a formar a seres humanos cargados de sentido común y buenas actitudes.

Es cierto, las aptitudes están genial, pero no hay nada peor que una persona muy formada, sin un atisbo de humanidad, sin un gramo de generosidad.

Trabajar la empatía, tal y cómo estamos enfocando el camino de la idiosincrasia de esta sociedad, se convertirá en la tarea más importante que se va a trabajar desde niños. Por lo tanto, saber cómo desarrollar la empatía es, evidentemente, la clave del progreso: sin ella no habría premisas para elaborar hipótesis con las que resolver problemas, no tendríamos espíritu crítico y nunca podremos saber lo que siente la otra persona.